Los divorcios se disparan un 80% en Álava al agilizar los trámites la nueva ley

Más de 450 parejas formalizaron su ruptura definitiva el último año, mientras 220 optaron por la separación. Abogados y especialistas constatan que cada vez rompen su matrimonio parejas más jóvenes

LINO MONDRAGÓN l.mondragon@diario-elcorreo.com/VITORIA

Récord. La cifra de parejas alavesas que ha decidido divorciarse ha aumentado un 83% en sólo un año hasta totalizar 458 en 2005. La explicación a este incremento hay que buscarla en las mayores facilidades que concede la nueva ley, en vigor desde el pasado julio, y que permite, entre otros cambios, acceder directamente al divorcio sin pasar antes por la separación, como era preceptivo hasta entonces.

El nuevo procedimiento explica también que, de manera paralela, haya descendido el número de separaciones aunque en menor medida, en un 43%. En conjunto, las rupturas matrimoniales en cualquiera de sus formas legales crecieron un 5,7% el pasado año.

«La nueva ley es totalmente positiva, sobre todo para el ciudadano», asegura el decano del Colegio de Abogados, Javier Martínez de San Vicente. «Supone un acceso más rápido a la Justicia, ahorra costos y tiempo. Pero estos aspectos pesan menos que la gran ventaja que implica no tener que volver a repetir forzosamente por segunda vez un proceso que muchas veces suele ser tormentoso», resalta.

Idéntica opinión comparte la letrada Marisol Palacios. «Es mejor discutir sólo una vez, por las terribles cargas emocionales que implica casi siempre», recalca.

Inmaduros

Desde la atalaya que le dan sus 70 años y una experiencia de más de cuatro décadas, el conocido abogado Javier Añúa coincide en las ventajas de un procedimiento más ágil y barato. Sin embargo, avanza que no deja de tener sus «dudas» en otros aspectos. «A muchos jóvenes les resulta muy fácil divorciarse y ello agudiza los problemas de inmadurez que vemos tantas veces en nuestros bufetes», reflexiona en alto. «Acaba de salir del despacho una pareja que sólo lleva dos meses casada», cuenta, sin ocultar su preocupación.

«Convivir requiere un esfuerzo, un pacto, y muchas veces la gente se lanza al matrimonio sin tener apuntalada esta cuestión», asegura Pablo Cruz Valderrama, presidente de la asociación de madres y padres separados de Álava.

«Las rupturas se dan en todas las franjas de edad. A los 25 ó 30 años, pero también a los 50, cuando se van los hijos, y estalla entre la pareja la falta de un proyecto común para seguir adelante», admite Marisol Palacios. Sin embargo, reconoce que cada vez «se divorcian o separan más jóvenes». 30 ó 35 años puede ser ya la media en el segmento de menor edad.

Los especialistas consideran también que la generalización de los divorcios tiene que ver con «el cambio de rol de la mujer en la sociedad», su creciente acceso al mundo del trabajo, con la consiguiente «independencia económica», Así y todo, Añúa advierte de que el divorcio «empobrece», máxime cuando los jóvenes se han tenido que implicar en «hipotecas de muchos millones y muchos años» para comprar una casa.

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