Material muy sensible

CARLOS PÉREZ URALDE

La decisión de contraer matrimonio debería ser complicada, pero la de disolver el vínculo (qué mal suena la expresión) debería serlo más. Sin embargo hay parejas que deciden separarse apenas unas semanas después de casarse, lo que indica una notable inmadurez y quizá la influencia del cine americano, en el que cual pueden darse uniones conyugales de apenas unas semanas con Las Vegas de por medio. Me da la impresión de que, al contrario de nuestros padres, las nuevas generaciones se casan con una frivolidad temeraria, y no vean en lo anterior señal alguna de que me lo tomo a broma.

Don Pablo Cruz Valderrama, presidente de las madres y padres separados de esta provincia, sugiere que la gente se casa sin tener muy claro por qué ni para qué, y razón no le falta. Y lo que de inmediato se pregunta uno es por qué diablos la gente se casa pudiendo tener una hermosa relación libre sin papelitos ni papelones, y quizá también en la salud y en la enfermedad y hasta que la muerte les separe. A la gente no termino de entenderla, y ya me pueden perdonar esa carencia intelectual. Qué manía con complicar las cosas con lo fáciles que están hoy.

Si ustedes han decidido romper su matrimonio, tengan cuidado especial con sus hijos, para que no sufran las desavenencias matrimoniales. Ellos son lo más importante y nadie tiene derecho a castigarles con una sola lágrima. He visto casos terribles de uso de los hijos como pelotas de ping pong en algunos procesos de divorcio. Y estamos hablando del material más sensible.

c.p.uralde@diario-elcorreo.com

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