AMAPASE detecta rupturas en parejas cada vez más jóvenes

El colectivo de padres y madres separados cuenta con 210 socios en álava

Pide al Consistorio vitoriano un local en mejores condiciones para realizar los encuentros de los progenitores con sus hijos

vitoria. Hasta que la muerte nos separe. Ésta es la máxima con la que cientos de parejas sellan su amor día tras día. Sin embargo, en muchos casos, la separación llega cuando aún queda mucha vida por delante. Para conseguir que el paso a este nuevo estado civil no traiga consigo crisis o consecuencias negativas para ninguno de los miembros de la unidad familiar, en 1999 surge la Asociación Alavesa de Madres y Padres Separados (AMAPASE). “Una persona afectada se dio cuenta de la necesidad e importancia de una separación amistosa y, tras recabar información de una organización guipuzcoana, decidió fundar el colectivo”, explica Mari Sol Palacios Landaluce, vicepresidenta y abogada.

El lema No sin nuestros hijos refleja el objetivo fundamental de la entidad, que persigue buscar una salida dialogada al conflicto, por el bien de los niños, trabajando la coparentalidad y el respeto entre los progenitores. Los servicios que se ofertan a los socios se han ido consolidando y ampliando con el paso de los años, gracias a las subvenciones de la Diputación alavesa y el Gobierno Vasco, así como a un convenio con el Ayuntamiento de Vitoria. En la actualidad, los integrantes de AMAPASE llevan a cabo un amplísimo trabajo interdisciplinar de apoyo a las familias en crisis, que consta de asistencia primaria, psicológica, orientación jurídica y mediación familiar, todo con carácter gratuito. Asimismo, se realizan talleres especiales de autoayuda, autoestima, biodanza o comunicación eficaz y tratamiento de conflictos, entre otros.

La asociación cuenta con 210 socios y desarrolla un programa de sensibilización comunitaria dirigido a los profesores y asociaciones de padres de alumnos, de cara a ofrecer unas pautas de actuación con los menores en caso de separación. “Consiste en indicarles cómo deben comunicárselo a los hijos y cómo tratar el tema en el ámbito escolar”, señala la vicepresidenta. Otro de los aspectos que tiene en cuenta AMAPASE es el del ocio y el tiempo libre, a través de reuniones familiares, salidas al monte y cenas de hermandad, ya que, tal y como apunta Palacios, ” las rupturas o divorcios traen consigo la soledad y la pérdida de relaciones sociales”.

encuentro La Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados, de la que forma parte la organización alavesa, fue la impulsora de los llamados puntos de encuentro familiar, consistentes en la existencia de un lugar neutral, llevado por profesionales, para vigilar la entrega y recogida de los niños o para realizar las visitas tuteladas cuando existe algún riesgo para el menor.

En Álava toma el nombre de Unidad de Visitas y a ella llegan casos derivados de la Diputación alavesa o del juzgado, de cara a fomentar la relación de los niños en situación de acogida con su familia biológica.

Con el paso de los años, la asociación constata que está bajando el tramo de edad de los nuevos socios pero que existe más dialogo entre las parejas jóvenes y se llega más fácilmente a acuerdos. “Los problemas de fondo son los mismos, vivienda, hijos y dinero, pero sí ha evolucionado el tratamiento”, explica la abogada.

El colectivo reivindica al Consistorio la cesión de un local en mejores condiciones que el actual para que los integrantes puedan mantener la intimidad y la privacidad, así como mayor reconocimiento a su trabajo, que evita la violencia de género, en forma de ayuda económica.

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