Kidetza pide que la Ley del Suelo destine un cupo de viviendas a padres separados

la necesidad de un hogar esurgente en el 92% de los casos

La mayoría, tras residir en casas de familiares, vive en pisos de alquiler compartidos, pensiones y campings.

VITORIA. La mayoría de hombres separados no sólo pierde el contacto diario con sus hijos. También su domicilio. Este panorama afecta al 80% de padres no custodios que, tras vivir de forma transitoria en la casa de algún familiar, pasa a compartir un piso de alquiler o se distribuye entre campings y pensiones. No es extraño, por tanto, que la vivienda genere grandes conflictos en el proceso de divorcio. Para paliar este obstáculo, la Federación de Madres y Padres Separados de Euskadi (Kidetza) exigió ayer en Vitoria que la futura Ley vasca del Suelo contemple cupos específicos de casas en alquiler o de protección oficial a estas personas.

La memoria de Kidetza correspondiente al pasado año justifica esta solicitud, ya que el 92% de los varones que rompe sus vínculos emocionales tiene una “urgente necesidad” de vivienda. Pero la situación no es mucho más favorable para los progenitores custodios. Muchos de ellos no dan el paso de liquidar el hogar conyugal al no disponer de garantías para adquirir un piso a precios módicos en un breve plazo de tiempo o con seguridad, mientras que la mayoría de los que han iniciado el proceso sufre serios problemas para hacerse con un nuevo domicilio.

La ausencia de una vivienda digna dificulta que los progenitores no custodios puedan recomponer su vida y, sobre todo, enturbia la posibilidad de que el menor “pueda relacionarse con normalidad con ambos progenitores”, según recordó el presidente de la federación, Justo Sáenz. De hecho, uno de los ejes de la labor de Kidetza se centra en la mediación familiar, un servicio a través del cual “se intenta que la ex pareja que aún no ha iniciado los trámites de separación llegue al mejor acuerdo posible, de manera que los dos se reconozcan como padres”. La segunda de a bordo, Marisol Palacios, aplaudió la apuesta gradual por una actitud dialogante para lograr la coparentalidad.

Otros ocho servicios completan el programa de atención integral y pluridisciplinar a las familias en crisis, que ha conseguido fomentar “la implicación del hombre en la educación de los menores”. De hecho, Euskadi ha registrado un aumento del número de madres y padres que solicitan las guardias y custodias compartidas.

NOTICIAS DE ALAVA

Advierten de denuncias falsas de maltrato en separaciones.

Kidetza, Federación de Euskadi de Padres y Madres Separadas, advirtió ayer de que durante 2005 se produjo un aumento de denuncias «falsas» interpuestas por malos tratos con el objeto de conseguir acuerdos «ventajosos» en el momento de la separación. Esta es una de las conclusiones de la memoria del ejercicio pasado, que fue presentada ayer.

GASTEIZ

Kidetza, Federación de Euskadi de Padres y Madres Separadas, se mostró ayer preocupada ante el incremento de denuncias «falsas y la utilización incorrecta de la ley de violencia de género» para poder conseguir unos acuerdos «mucho más ventajosos» en el momento de la separación. Recordó, en este sentido, que los jueces han advertido de que existen casos en los que la presunta víctima está provocando que el supuesto agresor quebrante la orden de alejamiento.

Esta inquietud quedó patente ayer durante la presentación de la memoria del pasado ejercicio, donde la federación remarcó el aumento de la demanda de sus servicios, «por estar integrados en un programa global e integral». Dentro del servicio de orientación jurídica, la mayor demanda entre las personas que no han iniciado los trámites de separación, fue la obtención de información ante separaciones, así como los derechos y obligaciones de la pareja. Entre los ya separados, se solicitó sobre todo orientación ante el incumplimiento del régimen de visitas o del pago de pensiones.

Aumentó, además, la inquietud por parte de los hombres en torno a la guardia y custodia compartida. Las personas que llevan tiempo separadas muestran interés sobre el modo de liquidar las sociedades gananciales, generalmente, la vivienda que en su día compartieron con su ex pareja e hijos.

Ante esta situación, Kidetza destacó la importancia de la mediación familiar, un servicio de profesionales «neutrales» que va a tratar de «ayudar a esa pareja a que llegue al mejor acuerdo posible para su vida futura».

Respecto al servicio de orientación familiar y cooparental, destacó la diferencia entre una ruptura de pareja o una paternofilial. Subrayó el aumento de la implicación del hombre en la educación y cuidado del menor. Así, los regímenes de visita han pasado de ser quincenales a dos y hasta tres veces semanales.

Maltrato de adolescentes

Consideró necesario que se recomponga la relación de los adolescentes con sus progenitores, ya que «están surgiendo situaciones de chantaje, maltrato sicológico e incluso de violencia física» hacia estos últimos. Anunció, en este sentido, que el servicio de mediación familiar y sicológico están ya intentando dar salida a dicho problema.

Kidetza reclamó la implicación de las instituciones y, especialmente, de las diputaciones y ayuntamientos. A su entender, es «imprescindible» una actuación específica «muy urgente» para facilitar viviendas de alquiler social o protección oficial al sector de personas separadas y divorciadas. Solicitó, asimismo, a los jueces que no tengan «reparo alguno» al conceder la guardia y custodia compartida.

Durante 2005 atendieron a 941 personas.

Durante el ejercicio 2005 pasaron por las asociaciones de la Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados 941 personas, y se atendieron 1.335 consultas vía email o telefónicamente. En cuanto a géneros, el porcentaje es bastante equilibrado, aunque es mayor el número de mujeres, el 55%. La edad media estuvo comprendida entre los 26 y 45 años, con uno o dos hijos. La mayoría de los que acudieron por primera vez no habían iniciado los trámites de separación, que se solicitaron por mutuo acuerdo.

GARA

Un centenar de divorciados solicitó ayuda psicológica y mediación familiar en 2005

IBAI CEREIJO/VITORIA

Al mismo ritmo al que aumenta la cifra de fracasos matrimoniales, crece la necesidad de apoyos para superar el mal trago de una ruptura. La Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase) ayudó el año pasado a 169 divorciados a sentar las bases de su nueva vida a través de su servicio de consejería jurídica y personal. El servicio más demandado fue el asesoramiento psicológico. 87 personas -un 68% de mujeres y un 38% de hombres- se dirigieron al colectivo para poner sus ideas en orden.

La memoria de actividades de Amapase recoge también un significativo aumento de las solicitudes de mediación familiar. Los expertos de la asociación intervinieron en 17 ocasiones para arbitrar en conflictos tales como los incumplimientos del régimen de visitas y la recomposición de la relación con los hijos adolescentes.

Un problema cada vez más habitual es dilucidar quién se queda con la vivienda familiar una vez consumada la ruptura. «Qué hacer con la casa es uno de los escollos más importantes para llegar a acuerdos», apuntó una portavoz de la asociación.

En 2005 los tribunales disolvieron 684 matrimonios en Álava, de los que la mayoría (458) fueron divorcios. La cifra de rupturas definitivas se ha disparado un 83% en un año al aligerarse los trámites con la nueva ley.

Consultas jurídicas
Precisamente, aclarar las dudas sobre la ley y ofrecer información sobre la custodia de los hijos, el reparto de bienes y el disfrute de la vivienda es una de las principales tareas de Amapase. 149 ciudadanos acudieron a la asociación para plantear consultas y «varios cientos más» las resolvieron por teléfono. El perfil de la persona que pide consejo jurídico es el de un hombre (54%) o una mujer (46%) de más de 35 años y con uno o dos hijos.

Otros servicios que ofrece la asociación son el de asesoramiento socioeconómico, los talleres formativos y los grupos de autoayuda. «Potenciamos la creación de redes de solidaridad porque el apoyo social es muy importante para evitar la soledad y el aislamiento», explicó una psicóloga del colectivo.

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