Vivienda crea un cupo especial para facilitar el acceso de los separados a VPO de alquiler

EL 67% DE LOS EX CÓNYUGES SE BENEFICIARÁ DEL ACUERDO ENTRE KIDETZA Y EL GOBIERNO VASCO

Los padres no custodios adjudicatarios de un piso podrán hacer constar a sus hijos para exigir viviendas más amplias
Ana Úrsula Soto

DONOSTI. Los vascos separados o divorciados tendrán un acceso preferente a las viviendas de alquiler de protección oficial, gracias al acuerdo alcanzado por la Federación de Euskadi de Madres y Padres Separados Kidetza y el Departamento vasco de Vivienda. De este modo, la consejería del Gobierno Vasco atiende la demanda más prioritaria que viene haciendo pública este colectivo, puesto que hasta el 82% de los progenitores no custodios que contactaron el año pasado con la federación no disponía de alojamiento.

En Gipuzkoa se registraron cerca de 2.000 divorcios en 2005 y alrededor de 6.000 en toda Euskadi. No obstante, seis de cada diez ex cónyuges podrían beneficiarse de esta medida, según mantiene Kidetza, que presentó ayer el acuerdo junto con el consejero de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo.

Tras el consenso alcanzado, los padres y madres separados o divorciados se integrarán en un cupo social específico, junto con el resto de colectivos necesitados de especial protección, a la hora de acceder a un concurso de vivienda protegida, aunque sólo en régimen de alquiler.

Con esta medida se amplía el número de beneficiarios de este cupo especial, puesto que en 2004 Lakua ya estableció uno para el acceso de las familias monoparentales y otro de especial protección para las víctimas de la violencia de género.

Además, el pacto amplía el abanico de acceso a las listas de Etxebide y a las adjudicaciones de VPO, tanto en alquiler como en venta, a todos los vascos separados o divorciados que carezcan de vivienda, o bien obtengan por la venta del domicilio ex conyugal un importe neto de menos de 75.000 euros, cuando hasta ahora se establecía como cantidad límite los 72.000 euros.
protección del menor Uno de los alegatos con los que Kidetza argumentaba la demanda de VPO para sus usuarios era la protección del menor. En su propuesta, defendía que en la mayoría de las sentencias de separación o divorcio se adjudica el hogar conyugal al progenitor custodio, al fin de que el menor tenga un hogar digno. Sin embargo, el colectivo achacaba a la consejería de Vivienda que no se tenía en cuenta que el menor “pasa con el no custodio una media de 126 días al año”. “Las administraciones no pueden ignorar que el 50% de parejas sigue pagando créditos hipotecarios después de la separación”, añadían.

Por eso, a partir de ahora los padres no custodios podrán solicitar que se tenga en cuenta a los hijos a efectos de las dimensiones o número de habitaciones de la vivienda, una vez haya resultado adjudicatario en el sorteo de Etxebide. Como indicó el presidente de Kidetza y de su filial guipuzcoana Agipase, Justo Saez, de esta forma los hijos se relacionarán “en condiciones dignas” con ambos padres. En el caso de que la custodia de los hijos sea compartida, ambos progenitores podrán hacer constar en su solicitud a los hijos.

Aparte de estas consideraciones, el pacto reduce el tiempo de espera para acceder a una VPO por parte de los progenitores no custodios. Si antes debían esperar dos años, ya que se les consideraba propietarios del piso ex conyugal, ahora podrán inscribirse en las listas de Etxebide al día siguiente de la separación.

Todas estas aportaciones para el colectivo recogidas en el acuerdo aseguran, según coincidieron en señalar tanto Madrazo como Saez, una “reducción de la conflictividad” en este tipo de procesos, además de evitar que la inestabilidad causada por la pérdida del domicilio original derive en situaciones de marginación social.
los obstáculos En definitiva, no es fácil para un separado afrontar, de nuevo, el proceso que conlleva el acceso a una vivienda, aunque según datos de Kidetza, nueve de cada diez separados vascos desea liquidar los bienes gananciales en el momento de hacer la separación. El 67% de los progenitores custodios lo hacían por no tener la seguridad de una vivienda.

También influye en este proceso la pérdida del puesto de trabajo que sufren algunos separados por razones relacionadas con el distanciamiento de la pareja, así como la edad y la formación.

A esto se le puede añadir, en ocasiones, una manipulación de la condición de víctima, sobre todo por parte de las mujeres. Por esta razón, la integrante de Kidetza, Isabel Ruiz, recordó ayer que todavía muchos hombres quedan desamparados por un “mal” uso puntual de la Ley de Violencia de Género por parte de las mujeres para lograr la custodia de los hijos o la titularidad del hogar conyugal. E incluso llegan a manipular a los hijos para obtener beneficios, entre los que la adjudicación de la vivienda suele ocupar un lugar destacado.

Hasta ahora, las alternativas no eran muy halagüeñas como presentaba Kidetza en su propuesta. Por un lado, los pisos de alquiler son una opción poco frecuente por su alto coste económico, salvo para zonas situadas en la periferia de los municipios. Así que la elección más frecuente surge entre las viviendas compartidas, que permiten repartir el coste mensual entre sus residentes.

También, cada vez más, el camping se convierte en una alternativa muy deseada, aunque poco convencional. Sin embargo, Kidetza ha denunciado siempre que ambos alojamientos nos son “aptos” para realizar un régimen de convivencia con los hijos de forma adecuada.

Por eso el acuerdo alcanzado permitirá a los separados acceder a una vivienda digna que podrán compartir con sus descendientes, aunque no se encuentren bajo su custodia.

DIARIO DE GIPUZKOA

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