La Policía Municipal destaca el aumento de agresiones de género por parte de jóvenes

asocian estos ataques, que se dan en plena calle , con posibles consumos de cocaína

Algunas de las chicas víctimas de las palizas justifican estas actitudes y las interpretan como “manifestaciones de amor”

vitoria. La violencia de género ya no se circunscribe al ámbito familiar ni a la clásica escena en la que el agresor, marcado por una educación retrógrada, maltrata a su esposa durante años en la intimidad de su domicilio convencido de que su suerte le pertenece. La Policía Municipal de Vitoria constata y manifiesta su preocupación ante el creciente número de ataques por parte de jóvenes a sus compañeras sentimentales en actuaciones marcadas por la “ira”, el “descontrol” y el “arrebato”, comportamientos que podrían estar asociados a cuadros de consumo de estupefacientes como la cocaína.

A lo largo de los últimos meses han proliferado los casos de violencia de género en el que la metodología empleada se repetía una y otra vez. Las palizas tienen lugar en plena calle, a la vista de numerosos testigos, y los agresores no suelen sobrepasar en ningún caso los 40 años. La relación entre atacantes y víctimas suele ser de noviazgo, vigente o finalizado y, en muchas ocasiones, las agredidas rehusan presentar denuncia, por lo que los agentes son los encargados de actuar de oficio.

El portavoz de la Policía Municipal, José Antonio Ferreiro, asegura en declaraciones a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA que no existen datos concretos, ya que no se practican pruebas toxicológicas tras los arrestos, pero la irracionalidad y la violencia de los ataques pueden estar asociadas al consumo de cocaína. “Es una droga de amplio calado entre los jóvenes, que aumenta la agresividad y podría explicar el comportamiento descontrolado”, dice.

Aunque asevera que en Vitoria no existe un perfil concreto de maltratador, Ferreiro reconoce que a lo largo de los últimos meses ha crecido la violencia juvenil entre las parejas. “Resulta chocante, porque ya no podemos achacar estos comportamientos al antiguo sistema educativo. Nos encontramos ante una situación de pérdida de valores en la que, sorprendentemente, algunas de las víctimas aceptan lo que sucede e interpretan los celos violentos como una manifestación de amor por parte de su pareja, que por regla general es su novio. Nos cuesta mucho trabajo convencerlas de que denuncien y, en ocasiones, no lo conseguimos”, asegura el portavoz policial.

No obstante, Ferreiro recuerda que las intervenciones en los maltratos dentro del domicilio “pueden ser aún más peligrosas”, ya que se producen en espacios cerrados, con mayor tensión y violencia y los atacantes tienen más edad. “En estos casos es fundamental el trabajo intenso con las víctimas, que habitualmente han sufrido el maltrato durante años y carecen de autoestima. Para ello contamos con un servicio especial conducido por dos agentes femeninas que prestan su apoyo y siguen de forma personalizada cada uno de las agresiones”, indica.

Por su parte, la abogada especialista en casos de violencia de género Marisol Palacios interpreta este reciente fenómeno como “un reflejo de la agresividad e intransigencia que imperan en nuestra sociedad”. “Está claro que se trata de actos irracionales, en primer lugar porque no son justificables y, además, porque se producen a la vista de todo el mundo”, apunta.

“Los psicólogos ya advierten del peligro que entraña cerrar centros psiquiátricos, tal y como sucede actualmente, y no ofrecer ninguna otra alternativa. Tal vez muchas de las personas que llamamos maltratadores son enfermos que presentan inestabilidad emocional y que, en determinados casos, busquen incluso notoriedad pública”, alerta la letrada.

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