«El divorcio empobrece a hombres y mujeres porque se trata de dividir y restar»

MARISOL PALACIOS LANDALUCE, VICEPRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE MADRES Y PADRES SEPARADOS DE ÁLAVA

«El divorcio empobrece a hombres y mujeres porque se trata de dividir y restar»
La abogada reclama «la modificación integral» de la ley para liquidar los bienes gananciales con la separación Cree que la norma «perjudica más al hombre y no por culpa de la mujer»
ÁNGEL RESA a.resa@diario-elcorreo.com/VITORIA

Marisol, en la escalera de su despacho profesional. / EDUARDO ARGOTE

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Marisol Palacios es la vicepresidenta de la Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase). Insiste en igualar a hombres y mujeres con el denominador común de ‘personas’ y cree que las rupturas empobrecen económicamente a ambos sexos.

-Amapase firmó la semana pasada con la Diputación un convenio para prevenir la violencia de género. ¿Se trata de una formación especialmente dirigida a los hombres?

-Hombres, mujeres, educadores, adolescentes… Se trata de educar en la igualdad y de prevenir.

-La violencia de género asusta. ¿Es que ahora se dan más casos o es que antes no trascendían?

-Antes no trascendían, estaban mucho más ocultos. Piensa que la mujer sometida a maltrato sentía vergüenza de decirlo por miedo al qué dirán. Hoy, cuando la mujer se siente apoyada, da el paso.

-¿Queda mucho camino por recorrer para la igualdad real?

-Para mí, sí. Con respecto a hace treinta o cuarenta años sí se ha mejorado. A las mujeres se nos mira de otra forma, se nos considera a nivel profesional… Pero en lo que se refiere a educación en la igualdad, se nos llena mucho la boca. Todavía hay mucho enfrentamiento entre hombre y mujer.

-¿Por la cerrazón masculina?

-Y por la ley. Desde nuestra asociación luchamos por la modificación de la Ley del Divorcio. Todas las mujeres que caen a manos de sus parejas lo hacen antes, durante o después de la separación. Analiza por qué.

-Hágalo usted.

-Porque la Ley del Divorcio está muy mal hecha. No estoy justificando la violencia, que quede superclarísimo. Estoy intentando razonar un poco. Tú piensa en un hombre al que le despojan de su casa, de sus hijos y al que dejan prácticamente en la ruina. Y encima se pitorrean de él. ¿Qué más tiene que perder esa persona?

-¿Quiere decir que la norma perjudica al hombre?

-Perjudica más al hombre. Y no es culpa de la mujer, es culpa de la ley. Nosotros proponemos una modificación integral y ya de la Ley de Divorcio, en el sentido de que se haga una liquidación de gananciales en el momento de la separación, de que cada miembro de la pareja tenga su vivienda, custodias compartidas…

Leyes deficientes

-¿Y qué opina de la Ley de Violencia de Género?

-Cuando la violencia se da entre personas del mismo sexo no se aplica. En una pareja de lesbianas no se aplica porque la que está dando el maltrato es mujer. Sólo cuando el sujeto activo del delito es hombre y el pasivo es mujer. Yo te puedo dar a ti diez tortas y me caen multas. Pero tú, por una que me des, puedes ir a la cárcel. ¿Se ha conseguido con esta ley que mueran menos mujeres? Por desgracia, no.

-¿Debería velar más la Justicia por aquellas mujeres que denuncian malos tratos?

-La mujer realmente maltratada tiene miedo y es a la que le cuesta ir al Juzgado para pedir una orden de alejamiento. Ahí es donde tenemos que trabajar.

-¿Con la incorporación progresiva de la mujer al mercado laboral se han reducido los casos de las que no denunciaban por la dependencia económica del marido?

-Claro, claro. Esa independencia económica está facilitando que las mujeres den el paso para separarse. A mí me vienen mujeres de sesenta y tantos años que me dicen ‘ahora que ya mis hijos están colocados, me separo’.

-¿Se recurre cada vez más a la ayuda psicológica?

-Sí, ahora sí. Y antes no se hacía.

-¿En Vitoria?

-En la asociación, sí. Lo que más nos solicitan es orientación jurídica y asistencia psicológica.

Y en ascenso

-Hace cinco años esta ciudad registraba una media de dos rupturas diarias. ¿Es mucho? ¿Se va a más?

-Para lo que es Vitoria, mucho. Y, desde luego, en nuestra asociación hemos ido a más. Los últimos datos que tengo de separaciones y divorcios en Vitoria son de 2006 y andábamos por los quinientos y pico anuales.

-¿Tiene que ver con el incremento la existencia del ‘divorcio exprés’?

-¿Qué entiendes por ‘divorcio exprés’?

-Un acortamiento de los plazos.

-A los tres meses del matrimonio puedes pedir el divorcio, pero el procedimiento sigue igual de largo. Lo que se ha disminuido es que antes debía pasar un año de la boda para pedir la separación y otro año para el divorcio.

-Luego sí se han reducido.

-Sí. Pero no creo que esta sea la causa que favorezca el incremento de divorcios.

-¿Ahora se aguanta menos en la convivencia?

-Pues yo creo que sí, que nos aguantamos cada vez menos. No tienes más que ver lo exaltada que está la sociedad. Nos respetamos y dialogamos menos, también por la vida que llevamos. La falta de tiempo es uno de los grandes problemas.

-¿Lo más difícil en todo divorcio es dar el paso?

-Sí.

-Y una vez dado, ¿hay una liberación?

-Sí. Lo difícil es venir al abogado y decir ‘me quiero separar’. O ir a la asociación y decir ‘ayudadme, me quiero separar y no sé por dónde empezar’. Una vez que llegas ahí dices ‘buf, ya está’.

-Se habla, y seguro que con lógica, de los problemas que genera un divorcio a la mujer. Pero se conocen también casos de separados con graves apuros económicos: pensión alimenticia, copago de la hipoteca de la casa que abandona, alquiler de una nueva… ¿Están recibiendo en Vitoria muchos problemas de este tipo?

-Sí. De todos los hombres que se nos han acercado a la asociación, el 90%-95% viene con gravísimos problemas económicos.

-¿Hasta el punto de compartir pisos con estudiantes?

-En Guipúzcoa sé de algunos que viven en cámpings…

-¿Y en lonjas de Vitoria?

-Sé de un socio nuestro que ha vivido en una lonja durante mucho tiempo. Generalmente buscan pisos compartidos con otros separados o solteros, vuelven a casa de sus padres, van a una pensión. Pero la madre dice ‘¿mis niños van a ir a una pensión con su padre? Ah, no, que los tenga de cuatro a ocho’. Ojo, que no se piense que voy en contra de las mujeres, un sector en el que hay mucha pobreza. Lo de los cuatrocientos euros de pensión y tres hijos son casos reales. La mayoría de las que tenemos en la asociación trabajan en la economía sumergida.

-Problemas económicos para mujeres y hombres. Aparte de lo que pueda tener de liberación emocional, ¿el divorcio empobrece?

-Sí, total y absolutamente. En una pareja se suman dos sueldos. En una separación las operaciones son dividir y restar.

Edades críticas

-¿Cuál es la edad crítica?

-La gente mayor que se separa lo pasa muy mal porque son muchos años de convivencia. Los jóvenes tienen otra ideología y educación. Lo pasan mal, pero tienen una capacidad de superación más rápida. Claro que cuesta salir, pero el divorcio es una herramienta para solucionar algo que está mal.

-¿Hay cupos de viviendas de protección oficial para separados?

-Para las mujeres, sí porque la mayoría tiene la custodia de los hijos. Hay un cupo para familias monoparentales en el que entran. Ahora, nuestra federación de Euskadi ha firmado un acuerdo con Vivienda para que los hombres entren en un cupo específico, pero en alquiler. Y seguimos luchando para que lo puedan hacer en compra. Te voy a poner un ejemplo real que conozco en Vitoria.

-Adelante.

-Señora dice al señor ‘me quiero divorciar’. Y él contesta ‘vale, ¿cómo lo hacemos?’ Ella: ‘Tú te vas de casa y yo me quedo con los dos niños. Me pagas la pensión de alimentos y la mitad del crédito hipotecario’. Este señor está viviendo de la caridad. Sigo. Al mes de separarse, la señora mete en su casa al novio, divorciado y con dos hijos. Y el novio tiene una vivienda que pone en alquiler. El legítimo propietario está en la puñetera calle, viviendo de prestado y pagando una hipoteca para que viva toda esa gente. Por cierto, qué poco solidario como hombre con el otro, ¿no?

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