“A los abogados nos fastidia el bolsillo que se agilice el divorcio, pero es bueno para todos”

Una experta en derecho matrimonial de vitoria cree que la separación de bienes también reduce el conflicto

Ya no hay separaciones. Quien quiere romper su matrimonio, ahora opta directamente por el divorcio”. La abogada Cristina Beltrán, integrante del bufete BC Abogados de Vitoria, ha vivido en primera fila los cambios acontecidos con la reforma legal de estas rupturas. Y reconoce con sencillez que la modificación “ha fastidiado económicamente” a los letrados, pero también defiende que la simplificación del proceso “es buena para todos” los ciudadanos.

“Antes había que pagar a un procurador y un abogado para iniciar la separación y otra vez para comenzar el divorcio”, explica esta abogada con 15 años de experiencia. En ese tiempo ha visto cómo las separaciones se han venido a menos, y augura que llegarán a desaparecer. Opina que se trata, simplemente, de una fórmula heredada del pasado con fecha de caducidad.

Ahora, el único requisito para optar por el divorcio es que hayan pasado tres meses desde el matrimonio. Aquél que desee esta ruptura y no disponga de medios, acude a un servicio de orientación jurídica pero, si hay esa disponibilidad económica, se debe contratar un abogado particular. En Internet, ya se ofrece la posibilidad de contratar un divorcio express por menos de 400 euros.

En cuanto al temido aumento de la conflictividad que podría acompañar a este sistema, Beltrán reconoce que una baza para evitar malos ratos es la separación de bienes. “Se trata de una fórmula que cada vez se utiliza más, y siempre queda todo mucho más claro”, detalla.

Las pensiones y las visitas acordadas se incumplen en un tercio de los procesos

Prácticamente una de cada tres rupturas matrimoniales acabó en 2007 con una demanda de ejecución. Es decir, que uno de los dos (ex) cónyuges no cumple el pacto acordado y el otro reclama que, por ejemplo, se abone la pensión debida. A pesar de que estas cifras son similares a las de anteriores ejercicios, el Gobierno Vasco admitió su preocupación ante estas situaciones, que en ciertos casos pueden suponer “una manifestación más” de la violencia contra la mujer.

Las cifras son claras. En el 31,6% de las separaciones o divorcios, uno de los miembros de la antigua pareja no cumple su palabra. Por ello, el proceso acaba en las llamadas ejecuciones forzosas . Se han dado 1.500 de estos casos, que “son cifras importantes”, admitió el consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga.

En la mayoría de ellos, el 75%, no había un acuerdo previo. Es decir, que si el proceso viene acompañado de cierta controversia, los incumplimientos obviamente resultan más habituales. Cuando se dan, afectan sobre todo al pago de dinero: siete de cada diez se originan porque no se ha abonado la pensión alimenticia -habitualmente ronda entre los 150 y los 300 euros- o la compensatoria -que no suele exceder los 200 euros-. Mientras, otro 14% se produce porque no se ha seguido según lo establecido el régimen de visitas. En cualquier caso, apenas un 0,2% de estos incumplimientos acaba con una denuncia penal.

Éstas son algunas de las conclusiones de un informe realizado por Justicia, en colaboración con los juzgados de familia de San Sebastián, Vitoria y Barakaldo. El Ejecutivo ha realizado un estudio de 2.600 expedientes para conocer la efectividad que tienen las sentencias de familia y ver si se cumplen los pagos de pensiones. El trabajo no ha terminado aquí. Justicia inicia ahora una “reflexión”, junto al Observatorio Vasco de la Administración de Justicia -ayer había reunión de trabajo-, para poner en marcha en breve “propuestas de mejora” para, entre otras cuestiones, agilizar el pago de las pensiones alimenticias. >g.m.

El 93% de las rupturas opta directamente por el divorcio y elude el trámite de la separación

El Gobierno Vasco apuesta por abrir este año un segundo juzgado de familia en Vitoria

Un total de 3.280 parejas se disuelven en el País Vasco en 2007 y apenas 208 eligen la opción “residual” de separarse

No está claro si es una buena o una mala noticia, pero el divorcio se ha consolidado en Euskadi. En 2007 se rompieron un total de 3.280 matrimonios, en torno a un 3% más que en 2006, y la mayoría de los vascos prefirió el divorcio (el 93% de los casos) a la separación (7%). Esta figura, de hecho, parece tener los días contados, puesto que sus balances han caído un 88% en los últimos cinco años. El Gobierno Vasco ya habla de la separación como un sistema “residual”.

La separación legal era el paso previo y obligatorio al divorcio. Las parejas seguían casadas, pero no convivían en el mismo domicilio, a la espera de que pasara el año exigido por ley para disolver el vínculo matrimonial y, así, tener la posibilidad de volver a casarse. La reforma del Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil, en julio de 2005, supuso un punto de inflexión que cambió por completo este panorama. Es más, ese año se registró en el País Vasco el récord de rupturas matrimoniales. El amor se acabó para 4.121 parejas. Desde 2005, las separaciones se han reducido con claridad. De 1.420 hace tres años se pasó a 237 en 2006 y a 208 en 2007.

El balance de separaciones está prácticamente calcado en los siete juzgados de familia que hay en estos momentos en el País Vasco (tres en Bilbao, dos en San Sebastián, otro en Barakaldo y un último en Gasteiz), donde oscila entre el 6 y el 7% de los casos. En cuanto al volumen de rupturas tratado, la capital vizcaína continúa a la cabeza, con 1.264 separaciones o divorcios en 2007. Le siguen Donostia (784 ingresos), Vitoria (654) y Barakaldo (578).

Sin embargo, estas sentencias no son las únicas actividades a tener en cuenta al valorar el nivel de trabajo en estas salas, puesto que también se hacen cargo de los habituales incidentes que acompañan a estos procesos, como los problemas con el pago de las pensiones o las medidas momentáneas de separación. El Ejecutivo autonómico, así, ha pedido que a lo largo de este año se abra un nuevo juzgado de familia en la capital alavesa, “para que así los ciudadanos tengan un mejor servicio” y el final del matrimonio no cope en exclusiva el día a día del juzgado.

no tanta conflictividad El consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, interpretó estas cifras como la “consolidación” de un sistema de disolución directa que no sólo acorta el paso y reduce costes, sino que además limita la conflictividad durante el proceso judicial.

Esta simplificación del sistema encendió en su día la alarma, puesto que se pensaba que multiplicarían las rupturas conflictivas. No ha sido así. Los contenciosos, tanto en separaciones como en divorcios, han crecido apenas un 4,2% en media década, por lo que desde Lakua ven “una tendencia a la estabilidad”. El pasado año, por ejemplo, hubo 3.072 divorcios: 2.066 fueron de mutuo acuerdo y 1.006, por la vía contenciosa.