MARISOL PALACIOS, vicepresidenta de la asociación de padres y madres separados (amapase) “El divorcio debe verse como un instrumento para arreglar algo que está mal, una oportunidad”

La asociación Amapase ofreció ayer en Gasteiz a través de una charla algunas claves para ayudar a las personas separadas y divorciadas a rehacer su vida tras un mal trago de estas características. El plano emocional, por encima del jurídico, sigue constituyendo el más difícil de sobrellevar

vitoria. Con todo, este trance debe verse más como una oportunidad que como un problema. Lo asegura Marisol Palacios, vicepresidenta del colectivo, y que suma 20 años divorciada de su ex pareja.

¿Cuánto tiempo puede llegar a alargarse el mal trago derivado de una separación?

Depende de las causas de la separación y de cada persona. A nivel jurídico, si es de mutuo acuerdo, el caso se resuelve rápido, pero el aspecto emocional de cada uno va en función de la capacidad de superación particular, de lo débil o fuerte que se pueda ser mentalmente… es muy difícil cuantificar el tiempo que dura eso. Y tampoco es lo mismo dar el paso de querer divorciarse a que te digan me quiero divorciar. El que lo dice lo tiene todo masticado, pero a la otra parte le sorprende muchísimo aunque la relación funcionase mal, y eso es muy difícil de superar. Hay personas que no lo hacen nunca.

Hablaba también de las causas.

Sí, porque de una infidelidad cuesta muchísimo más recuperarse, por no hablar del maltrato. Cuando se trata de desamor y el proyecto de vida común no es el mismo… fifty fifty .

¿Qué es lo más difícil? ¿El antes, el durante o el después?

Para la persona que decide separarse, lo más complicado es dar el primer paso. Para la otra parte, es duro el antes, el durante y el después.

¿Existen las separaciones amistosas o es un mito?

No es ningún mito. Hay parejas que terminan bien, sin reprocharse nada y que al cabo de los años no tienen ningún tipo de problema. Pero cuando se producen problemas entre parejas separadas, éstos tienen más visibilidad.

¿Predomina el sentimiento de culpa o fracaso?

Sí, porque en el momento que una persona se separa se le cae todo un esquema de vida, supone empezar de cero. Si además te dicen me quiero divorciar te sientes como un trapo, que eres un inútil. Y en ese estado emocional hay que negociar una separación: los hijos, salir de casa… Es todo muy complejo.

La clave está en convencerse de que cualquier tiempo futuro va a ser mejor y no al contrario.

Hay que ser optimista y ver la botella medio llena. La separación o el divorcio no hay que verlo como algo negativo sino como un instrumento para arreglar algo que está mal, una oportunidad.

Da la sensación de que las parejas cada vez se separan más jóvenes.

Sí, pero por otra parte tienden más a intentar acabar a buenas, aunque se den todo tipo de casos. Vivimos una época en la que se relativizan mucho más los problemas, las parejas jóvenes que se separan se ven sin problemas para salir adelante. Hace años, separándose con más de 40 ó 45 años, la incertidumbre era muchísimo mayor.

¿Haber tenido hijos es uno de los factores que más complican estos procesos?

Seguramente, porque implica estar condenados a entenderse aunque la separación haya sido traumática.