Las trabas legales frenan la implantación de la custodia compartida en Euskadi

el acuerdo mutuo obligatorio bloquea su aplicación cuando la madre se opone

La Ley de Violencia de Género ha hecho aumentar las denuncias falsas para retirar la custodia a los padres

vitoria. Una separación es el fracaso de un proyecto de vida, un trauma que exige partir de cero a personas adultas cuyas vidas estaban encauzadas, y del que no es fácil salir indemne. Si además hay niños de por medio, se corre el riesgo de que éstos sean utilizados por una de las partes. La Ley del Divorcio del 10 de julio de 2005, sustituta de la primera legislación española al respecto -que se remontaba a los años ochenta- estableció la figura de la custodia compartida para evitar, en la medida de lo posible, que los menores perdieran la referencia de uno de sus progenitores.

Sin embargo, la entrada en vigor de esta solución por las buenas no acaba de arraigar, por varias razones. Muchas mujeres, a raíz del drama de la violencia de género, utilizan denuncias falsas para convertir al padre en presunto delincuente y apartarlo de los niños de forma cautelar, pues la Ley contra la Violencia de Género se lo permite. La Justicia lleva a ambos progenitores a intentar blindar sus derechos económicos y familiares y a entrar en una guerra con víctimas civiles de por medio que un pacto sensato podría evitar.

Así lo explica Àssun Pérez Aicart, presidenta de la Plataforma Feminista por la Custodia Compartida. “Sólo con una denuncia ya puedes apartar al padre de los niños. Hay una auténtica retahíla de denuncias falsas, es algo cotidiano. Yo tengo un montón de amigos inocentes que se han pasado un fin de semana en el calabozo. Hay un momento en que esto va a estallar, porque no se está haciendo nada”, afirma.

En la custodia monoparental, el que se marcha se convierte en sufragador de la manutención de sus hijos, pero deja de ser un referente a efectos reales, la figura desaparece para convertirse en visitante ocasional. Si no existe acuerdo, la custodia será para la madre en 8 de cada diez casos. “Vamos a tener una generación de niños súper mimados, manipulados por la madre y mimados por el padre, porque apenas los ve. Tenemos que inculcar a los niños desde pequeños que hombres y mujeres somos iguales. Ahora los hijos de padres separados perciben que el padre les ve un rato y que la madre se ocupa de a qué colegio va, de si hace la comunión o no, o de comprarles la ropa”, señala Pérez Aicart.

corresponsabilidad La situación se agrava también desde el punto de vista económico. El cónyuge que abandona el hogar ha de seguir pagando la hipoteca, además de la manutención de los hijos y un nuevo techo bajo el que cobijarse, o bien marcharse a casa de los padres.

La custodia compartida persigue que la responsabilidad en la manutención, el cuidado y educación de los hijos sean compartidas al 50%, de tal manera que el matrimonio no hunda con él a la familia, en la medida de lo posible, y que no se fomente la existencia de mantenedores y mantenidos. Esta circunstancia es más factible en parejas jóvenes, no tan encorsetadas por los viejos roles de cada sexo, y más proclives a divorciarse con una cierta naturalidad , pero en todo caso la figura no acaba de cuajar.

El cambio radical de la nueva legislación parte de la base del acuerdo mutuo, algo que antes no sucedía. “La mujer puede decir que no se lleva bien y ya está, tiene la última palabra por el simple hecho de ser mujer. Es como cuando no podíamos abrir una cuenta en el banco sin el permiso del hombre, ahora hemos hecho lo contrario”, señala Pérez Aicart. La portavoz feminista considera “patético que se hable tanto de feminismo y se hagan tantas leyes de paridad y de igualdad cuando en el Derecho de Familia seguimos diciendo que es la madre la que se tiene que quedar con los hijos”.

El gran error es considerar que “la mitad de esta sociedad está compuesta por maltratadores. El hombre no es malo por el hecho de ser hombre. ¡Cómo podemos legislar con ese tipo de ideas! Es absurdo y no es cierto”, afirma Pérez Aicart, para quien “cada vez hay más padres implicados en la educación de sus hijos. Antes los roles estaban ya definidos, la mujer se quedaba en casa y el hombre trabajaba, pero los hemos conseguido romper”.

Sin embargo, a juicio de esta hija de padres separados, existe un error de enfoque al reclamar la custodia compartida, pues sería más interesante poner de relieve las injusticias que supone la monoparental. “En la custodia monoparental hay muchos casos de abuso, el incumplimiento del régimen de visitas se da muchísimo y no se castiga, y la sociedad no lo ve como algo penalizable, cuando hay casos sangrantes”, explica la portavoz de la Plataforma, quien considera que la legislación trata a las mujeres como víctimas en lugar de fomentar que sean independientes, “que no dependan de una pensión”.

Pérez Aicart es muy crítica con “los colectivos feministas más conservadores, que tienen mucho poder y están en contra de la custodia compartida. Luego hay otro tipo de feministas -continúa-, para mí las de verdad, que están completamente a favor, es como si nos planteáramos si la mujer debe trabajar o no”.

MARISOL PALACIOS, vicepresidenta de la asociación de padres y madres separados (amapase) “El divorcio debe verse como un instrumento para arreglar algo que está mal, una oportunidad”

La asociación Amapase ofreció ayer en Gasteiz a través de una charla algunas claves para ayudar a las personas separadas y divorciadas a rehacer su vida tras un mal trago de estas características. El plano emocional, por encima del jurídico, sigue constituyendo el más difícil de sobrellevar

vitoria. Con todo, este trance debe verse más como una oportunidad que como un problema. Lo asegura Marisol Palacios, vicepresidenta del colectivo, y que suma 20 años divorciada de su ex pareja.

¿Cuánto tiempo puede llegar a alargarse el mal trago derivado de una separación?

Depende de las causas de la separación y de cada persona. A nivel jurídico, si es de mutuo acuerdo, el caso se resuelve rápido, pero el aspecto emocional de cada uno va en función de la capacidad de superación particular, de lo débil o fuerte que se pueda ser mentalmente… es muy difícil cuantificar el tiempo que dura eso. Y tampoco es lo mismo dar el paso de querer divorciarse a que te digan me quiero divorciar. El que lo dice lo tiene todo masticado, pero a la otra parte le sorprende muchísimo aunque la relación funcionase mal, y eso es muy difícil de superar. Hay personas que no lo hacen nunca.

Hablaba también de las causas.

Sí, porque de una infidelidad cuesta muchísimo más recuperarse, por no hablar del maltrato. Cuando se trata de desamor y el proyecto de vida común no es el mismo… fifty fifty .

¿Qué es lo más difícil? ¿El antes, el durante o el después?

Para la persona que decide separarse, lo más complicado es dar el primer paso. Para la otra parte, es duro el antes, el durante y el después.

¿Existen las separaciones amistosas o es un mito?

No es ningún mito. Hay parejas que terminan bien, sin reprocharse nada y que al cabo de los años no tienen ningún tipo de problema. Pero cuando se producen problemas entre parejas separadas, éstos tienen más visibilidad.

¿Predomina el sentimiento de culpa o fracaso?

Sí, porque en el momento que una persona se separa se le cae todo un esquema de vida, supone empezar de cero. Si además te dicen me quiero divorciar te sientes como un trapo, que eres un inútil. Y en ese estado emocional hay que negociar una separación: los hijos, salir de casa… Es todo muy complejo.

La clave está en convencerse de que cualquier tiempo futuro va a ser mejor y no al contrario.

Hay que ser optimista y ver la botella medio llena. La separación o el divorcio no hay que verlo como algo negativo sino como un instrumento para arreglar algo que está mal, una oportunidad.

Da la sensación de que las parejas cada vez se separan más jóvenes.

Sí, pero por otra parte tienden más a intentar acabar a buenas, aunque se den todo tipo de casos. Vivimos una época en la que se relativizan mucho más los problemas, las parejas jóvenes que se separan se ven sin problemas para salir adelante. Hace años, separándose con más de 40 ó 45 años, la incertidumbre era muchísimo mayor.

¿Haber tenido hijos es uno de los factores que más complican estos procesos?

Seguramente, porque implica estar condenados a entenderse aunque la separación haya sido traumática.

Informar para prevenir

La Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase) se acerca a varios municipios rurales del territorio histórico para dar un taller sobre violencia de género con el que se pretende acercar la realidad de esta problemática a toda la población

la violencia de género es una de las lacras del siglo XXI. Los expertos aseguran que una de las soluciones para paliar esta realidad es una educación basada en el respeto, la equidad y la información. Por ello, desde la Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase), en colaboración con la Diputación, se han puesto en marcha una serie de talleres que desde julio se vienen impartiendo en el medio rural.

Una zona que, por la lejanía de la capital, muchas veces queda apartada de este tipo de iniciativas, pero que afronta las mismas necesidades que el resto de la sociedad. Este colectivo pensó en la conveniencia de hacer llegar a los pueblos información acerca de la violencia de género para ayudar a posibles víctimas o concienciar al resto de la población sobre esta realidad. Pero sobre todo, con un fin didáctico y preventivo que deje un poso en la sociedad.

Bajo el título Prevenir la violencia de género construyendo la igualdad , más de 150 personas de localidades rurales conocerán de cerca esta problemática y despejarán dudas y clarificarán mitos erróneos y tabúes gracias a la docena de talleres que se han planeado y que llegarán a diversos puntos de la geografía alavesa. Hasta la fecha, ya se han impartido ocho cursos de dos sesiones en lugares como Okondo, Artziniega, Llodio, Murgia, Villanueva de Valdegovía, o Agurain. Ahora será el turno de Rioja Alavesa y Amurrio. El último ha sido en Dulantzi. Allí, los habitantes de la localidad presentaron gran interés con una amplia participación. En la primera sesión se habló de lo que la violencia de género implica en sí y se intentó echar abajo mitos y conceptos. Precisamente ésta es una de las tareas más complicadas. “Lo que más cuesta es que asuman de quién es la responsabilidad de la muerte y diferenciar este tipo de violencia de otra”, comenta Carmen Pérez, psicóloga encargada de impartir los talleres.

En la segunda sesión, que se impartió ayer, el curso cobra una dimensión aún más práctica con el tratamiento de la convivencia y la resolución de conflictos. Y no hay que pensar que esto es una cosa sólo de féminas ya que, a pesar de que son las asociaciones de mujeres de los pueblos las que están reclamando este curso, también ha habido hombres que han aprovechado las charlas.

“La gente viene porque la mayoría conoce a alguien que padece sobre todo violencia psicológica o también para recoger información y resolver inquietudes”, comenta. Algo que Carmen intenta cubrir. Ya se sabe, más vale prevenir que lamentar.

Separados… pero atados por la vivienda

ESPAÑA SUPERA LAS 140.000 SEPARACIONES ANUALES

  • La vivienda, en el centro de las disputas en los procesos de separación y divorcio
  • Septiembre es el mes en el que, tradicionalmente, más parejas se separan
  • La marcha del marido del hogar es lo habitual, pero la realidad es más heterogénea
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    LAURA SANZ
    MADRID.- De pagar una hipoteca a volver al hogar paterno al borde de los cuarenta, compartir un minipiso, partir la casa en dos para no dejar de ver a los hijos, tener que convivir con la ex pareja por no tener adonde ir… Escenas cotidianas provocadas por las más de 140.000 separaciones matrimoniales que se producen en España cada año. Divorciados y separados, atados por la vivienda en la salud y en la enfermedad.

    Si terminar con un matrimonio suele ser algo traumático, aún lo es más cuando hay una casa de por medio. ¿Qué hacer con ella?, ¿quién se la queda? La situación del mercado no ayuda, pues una opción es venderla, cuando la cosa llega al juzgado, ellos suelen tenerlo peor.

    Septiembre es el mes del año que más parejas se rompen. Cuando Antonio (40 años) se separó, una decisión judicial le obligó a abandonar su casa. Gana 1.200 euros trabajando para la ONCE y 900 los dedica a la manutención para su hijo. Solución: irse a vivir a casa de su actual novia… con ella y su madre.

    Francisco vivía en un chalet de 180 metros cuadrados pero tras romper su matrimonio salió del hogar conyugal. En un principio la pareja llegó a un acuerdo para vender la residencia familiar, pero finalmente la mujer se niega. Solución: él tiene que seguir pagando la mitad del crédito hipotecario y vivir en una habitación mientras su ex esposa disfruta de una gran casa.

    En 2006, en España se separaron un total de 145.919 matrimonios, mientras que el año pasado se llegó a las 141.304 rupturas


    Ambos casos, llevados por el despacho de abogados Valentín y Pizarro, representan sólo una pequeña muestra dentro de todas las discrepancias matrimoniales que llegan a mano de sus letrados. Algunos casos terminan con uno de los cónyuges viviendo en una caravana.

    A la web separacionline.com llegó el caso de Clara (Cádiz), cuya vivienda está dividida en dos apartamentos independientes para los dos miembros de la pareja, separados desde marzo, que disponen de un acceso a la zona común de la casa donde comparten vida con los hijos.

    En 2006 en España se separaron un total de 145.919 matrimonios, según el INE, mientras que el año pasado se llegaron a los 141.304, según la memoria del Consejo General del Poder Judicial.

    Lo más rentable, el mutuo acuerdo

    Lo mejor que puede ocurrir es que haya una separación de mutuo acuerdo. “La pareja rota puede llegar a convivir en la misma vivienda, es una buena opción porque se rompe la pareja pero no la familia”, comenta Antonio Pino Pacheco, Presidente de la Federación Andaluza de Madres y Padres Separados.

    Sin embargo, este es un ideal que no siempre se cumple. La separación típica es la que atravesó Jorge. Este hombre se divorció de su esposa y tuvo que abandonar su hogar. La justicia dictaminó que tenía que abonar la mitad de la hipoteca, unos 350 euros, además de pasar a su hija 400 euros al mes, viéndose abocado a volver al regazo de sus padres.

    Desde las asociaciones se asegura que la mujer sale beneficiada ya que en la mayor parte de los casos es la que se queda con la vivienda. “Son muchos los hombres que tras abandonar el hogar conyugal se trasladan a vivir a pisos compartidos porque sus medios económicos no les permiten alquilarse por sí mismos una vivienda”, destaca Justo Sáenz, presidente de Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados (KIDETZA).

    No obstante, aunque sea ella quien se quede en la casa “las mujeres tienen una capacidad adquisitiva menor a la de los hombres, por lo que hay muchas de ellas que se podría decir que viven en el umbral de la pobreza”, argumenta Ana María Pérez, Presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas.

    Ayudas desde el Estado

    El Ministerio de Vivienda anunció que estudiaría la posibilidad de conceder a los divorciados o separados los 210 euros de la renta de emancipación básica para alquilar un piso. De hecho en estos momentos, el organismo está elaborando el Plan de Vivienda 2009-2012 donde se incluirá esta medida, presumiblemente.

    Las asociaciones acogieron de forma positiva la medida porque es “es la única manera de acceder a la vivienda para este colectivo y sobre todo a que bajen los precios”, apuntilla Saenz.

    En algunas comunidades autónomas los divorciados disfrutan de ayudas. Es lo que ocurre en el País Vasco donde los separados que se quedan sin piso tienen preferencia en los sorteos de VPO en alquiler.