“Si los profesores se arreglan para educar a los niños sin pegarles, ¿por qué no van a hacer lo mismo los padres?”

Juana Mari Maganto, profesora del Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la UPV

La teoría está clara, pero la práctica, no tanto. Es la principal conclusión de un estudio realizado por la profesora Juana Mari Maganto, que observa la actitud de los adolescentes y jóvenes respecto a las perspectivas de género, la conciliación y la resolución de conflictos en la familia

vitoria . Maganto explica que la juventud vasca tiene una mentalidad “progresista” respecto a la igualdad de géneros, pero siguen pesando demasiado los esquemas más tradicionales. El resultado de unas 900 encuestas a jóvenes de 14 a 25 años es que la familia sigue siendo responsabilidad de ellas.

¿Cuál era el objetivo del estudio?

La educación y fomentar estrategias de igualdad entre los adolescentes. Por eso hemos analizado, sobre todo, cómo se plantean la conciliación laboral y familiar y, a partir de ahí, aspectos como la resolución de conflictos en el ámbito familiar o cuestiones sobre su propia identidad.

¿Y cuáles han sido las conclusiones?

Hemos visto que, en teoría, tienen clara la perspectiva de género y una actitud igualitaria, pero en la práctica se dan cuenta de que todavía hay posiciones excesivamente tradicionales y tienen conciencia de la dificultad de cambiarlas. Conviven una actitud más progresista, que sobre todo tienen las mujeres, y actitudes tradicionales que convendría ir cambiando. Hemos detectado actitudes en la práctica modificables, en las que habrá que trabajar. Pero sí se ha avanzado en la teoría, y eso está bien.

¿Ven dificultades para llevar la teoría a la práctica?

Consideran que es difícil conciliar la vida laboral y familiar y que faltan servicios y ayudas para poder hacerlo. La medida que les parece más importante sería un horario laboral flexible, algo que en Europa se ha visto que da buenos resultados, se trabaja mejor y se rinde más. Pero ven que aquí no es una posibilidad y, entre las alternativas que encuentran para conciliar las dos facetas, las mujeres priorizan el trabajo a tiempo parcial. Los hombres ni se lo plantean, consideran que eso les impediría su desarrollo profesional. Para las jóvenes es la única manera de compatibilizar trabajo y familia.

¿Y eso responde a esquemas anteriores?

Sí, esos esquemas tradicionales siguen ahí. También les preguntábamos por qué abandonarían su trabajo y después de responder que la decisión la tomarían en pareja, ellas responden que lo harían con el primer hijo. Los chicos sólo se plantean que dejarían un trabajo si encontraran algo mejor o por despido.

¿Es lo que han visto en su casa?

Sí, ellos han visto en la mayoría de los casos que su madre trabaja y también ven que la conciliación provoca más dificultades en la familia y en la pareja, hay un nivel mayor de discusión e incomunicación. Ven que o se asumen estrategias de corresponsabilidad dentro de la familia, y los hombres y los hijos participan más, o se encuentran con que las mujeres, a día de hoy, llevan encima su trabajo laboral y una gran parte del familiar, que incluye la ayuda a los hijos, a los dependientes y el liderazgo de la familia.

¿Ellos siguen sin colaborar en casa?

Hay aspectos, como el cuidado a dependientes, que los chicos ni se plantean. En lo único que participan más activamente ellos es en las reuniones escolares, el resto parece que está en el ámbito de ellas. Y es curioso que cuando se les preguntaba por qué creen que las amas de casa no intentan integrarse en el mercado laboral, ellos responden que es porque ellas priorizan el cuidado de los hijos, dicen que es algo consciente y voluntario. También perciben clarísimamente que retomar el trabajo después de un intervalo sin trabajar es más difícil para las mujeres que para los hombres.

¿La perspectiva de género les marca otros muchos aspectos de su vida?

Sí, no sólo la conciliación, que ellas la asumen como su responsabilidad. Es a ellas a las que más les afectan estos viejos esquemas, por eso son ellas más progresistas, para liberarse de ciertas cargas y que ellos también las asuman como propias, porque la familia también es algo propio para ellos.

¿En qué otros sentidos siguen pesando esos esquemas?

Es real que todavía lo que menos les gusta de su imagen a las jóvenes, mucho más que a ellos, es su aspecto físico. En general, no están muy seguros de sí mismos, aunque hay que tener en cuenta que el estudio está hecho con gente muy joven, de 14 a 25 años. Pero en el estudio también se reflejan otras cuestiones sobre su identidad y se ve que, a medida que aumenta su edad, saben con más claridad qué quieren y cómo lo quieren, y se sienten capaces de afrontar desafíos y de tomar decisiones sobre su propia vida, ven que necesitan un criterio propio.

¿Hay diferencias en esos aspectos de su desarrollo personal?

En general, las chicas tienen mayores fortalezas emocionales que los hombres, son más capaces de dar cariño, más generosas y afrontan la vida con mayor entusiasmo. Pero a todos, en general, les cuesta bastante hablar de sus emociones o sentimientos.

También se les planteaba cómo resolver conflictos.

Reconocen que en la familia hay focos de discusiones si hay corresponsabilidad, tomar decisiones crea conflictos. Sus respuestas indican que sí tienen capacidad y recursos para resolver esos conflictos y controlar la agresividad. Pero una de las conclusiones que me preocupan es que a veces consideran que el hecho de dar una bofetada a un niño en su educación puede resolver un conflicto. Está a la orden del día, se ve en los parques y no pasa nada…

¿Sí pasa?

Pasa mucho, hay una relación de poder de arriba a abajo, al pegar a los niños se les humilla, no se pueden defender. Los niños no pueden separarse de sus padres, son muy dependientes y necesitan su afecto. Me preocupa que a los jóvenes les parezca normal. Me parecería normal que entendieran que una persona en un momento determinado dé una bofetada, pero supiera que no es lo que debería haber hecho y se sintiera culpable. Pero lo que me preocupa es que socialmente no está tan mal visto. Si desde hace años los profesores no pueden pegar a los alumnos y se arreglan para educarlos sin pegarles, ¿por qué no pueden hacer lo mismo los padres?

Hay casos en los que los niños no saben razonar.

Hay muchas otras posibilidades. Cuando un niño te reta porque quiere un caramelo, si le dices que no y le pones un límite, él coge una rabieta. ¿Y quién aguanta cinco minutos con el niño llorando? Si le das un azote se calla, en el momento se resuelve el problema, pero el niño no encuentra la relación entre que él quiera un caramelo y que le den un golpe. Y la palabra no sí la entiende, si se le deja pataleando al final dejará de intentarlo porque ve que no cambia ese no . Es una lucha de poder y, en esos casos, lo mejor que se puede hacer es retirarse del conflicto. Con el golpe el niño puede aprender a no hacer algo mal, pero no a cómo hacerlo bien.

Medio millar de manifestantes reclaman en Sevilla la custodia compartida

20MINUTOS.ES. 18.11.2007
No es la primera congregación que se hace en defensa de la custodia compartida.
• Además de denunciar la manipulación que se ejerce sobre los menores y los casos de denuncias falsas.
• La manifestación ha transcurrido sin incidentes y ha congregado de forma predominante a hombres.
• “Por el derecho de los niños a crecer con ambos padres”. ¡Custodia compartida ya!
Algo más de medio millar de padres y madres procedentes de toda España se han manifestado el domingo en Sevilla para reclamar que la custodia compartida de los hijos sea el modelo preferente tras el divorcio, además de denunciar la manipulación que se ejerce sobre los menores y los casos de denuncias falsas.
Custodia compartida sí. Síndrome de Alienación Parental no. Denuncias falsas no
Esta protesta de ámbito estatal, convocada por la Confederación Estatal de Madres y Padres Separados y otras treinta asociaciones, ha arrancado de la céntrica Plaza Nueva de Sevilla con unas 300 personas de inicio, según fuentes policiales, que han precisado que durante su recorrido se han incorporado más manifestantes.

Encabezada por una pancarta con el lema escogido, “Custodia compartida sí. Síndrome de Alienación Parental no. Denuncias falsas no”, la manifestación ha transcurrido sin incidentes y ha congregado de forma predominante a hombres, aunque también a muchas mujeres, algunos niños y asimismo abuelas, abuelos y familiares de padres y madres afectados.

Los participantes, ataviados con camisetas alusivas al lema de la marcha y muchos con pañuelos blancos en la cabeza, han coreado consignas como “Custodia compartida” o “Queremos la igualdad” a su paso por las avenidas de la Constitución y San Fernando, y el Prado de San Sebastián hasta concluir junto a la Plaza de España.

Con los sones de timbales, cajas y bombos de fondo, han portado pancartas y carteles con reivindicaciones como “Por el derecho de los niños a crecer con ambos padres. ¡Custodia compartida ya!”, “Igualdad coparental”, “Con mamá y con papá” o “Basta ya, secuestro emocional”.

El aumento de los divorcios colapsa los dos puntos de encuentro con los hijos de Álava

El secuestro de un niño de dos años en un punto de encuentro de Bilbao, por parte del padre, ha puesto de actualidad un servicio social que también existe en Álava, desde hace ya más de dos décadas, para que algunos progenitores puedan ver a sus hijos. Estas visitas en un espacio físico ajeno a las partes tienen siempre como telón de fondo un gran problema.

En algunos casos, son matrimonios quienes acuden a estos centros a reencontrarse con sus vástagos, después de perder su custodia por no poder atenderles. En otros, los usuarios son hombres con una orden judicial de alejamiento de su ex mujer. No faltan padres que recurren a esta fórmula, también tras una orden judicial, ante el incumplimiento del régimen de visitas por parte de su ex mujer. En muchas ocasiones, la propia pareja separada elige un punto neutral de entrega y recogida de los hijos para no verse las caras tras una separación nada amistosa.

El constante aumento de los divorcios, en especial de los conflictivos, ha colapsado los dos centros de visitas que existen en la provincia. Ambos están ubicados en Vitoria, uno depende del Ayuntamiento y el otro, de la Diputación. «Están saturados», confirma Isabel Palacios, vicepresidenta de la asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase).

La denuncia de esta abogada y mediadora coincide con los datos que ofrecen las instituciones. La ocupación de las dos salas de que dispone el centro municipal es del 100%. Atiende en estos momentos a 34 familias y a 42 niños.

Un reciente balance pone de relieve que el número de menores asistidos ha crecido un 190% de 2001 a 2006. Por ello, el Consistorio proyecta habilitar una tercera sala cuando traslade el servicio a la fallida cafetería de Renfe.

El centro foral -que gestiona la propia Amapase- también ha visto cómo se disparaba la demanda. Hasta el 31 de octubre, ha servido de punto encuentro de 61 niños de 42 familias con sus padres. En 2005, por las mismas fechas, la cifra no pasaba de las 28 familias.

«El día en el que los padres y los madres se respeten, aunque se divorcien, sobrarán estos centros. Mientras tanto son necesarios y se precisan más, lo mismo que hay que abrir un segundo Juzgado de Familia», resalta Palacios.

La jefa del servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento de Vitoria, Boni Cantero, también atribuye al incremento de los divorcios traumáticos para explicar el aumento. «Antes, muchos niños se encontraban con sus padres en casa de éstos, de los abuelos o de los tíos. Los familiares se implicaban más. Ahora se mantienen al margen porque hay más divorcios difíciles y temen que les sapilque».

De seis a doce meses

Cantero resalta la labor educadora de unos centros que disponen de personal especializado que interviene para evitar el ’síndrome de alineación parental’, que es como denominan los expertos a la presión que ejerce un progenitor sobre un hijo para que rompa el vínculo con el otro. «La separación ya es dura para un niño, como para que, encima, se le atormente», enfatiza Cantero. La edad de los menores que van a estos espacios va de los 3 a los 10 años.

Cuando las relaciones se normalizan, es decir cuando las partes cumplen las sentencias de separación o recuperan la relación perdida, las visitas tienen lugar en el ámbito familiar. Este proceso lleva su tiempo. «Si todo va bien, entre seis meses y un año».

Álava lidera las ayudas por conciliación solicitadas por hombres en Euskadi

los funcionarios aglutinan el 26% de las peticiones de 2006

El Gobierno Vasco amplía las subvenciones a trabajadores con hijos menores de 3 años o con familiares dependientes.

 vitoria. Los hombres alaveses solicitaron casi el doble de ayudas para la conciliación de la vida laboral y familiar que los guipuzcoanos y los vizcaínos durante 2006. Un 9,22% de las peticiones realizadas en el territorio correspondieron a varones, mientras que esa cifra fue de un 5,31% en Bizkaia y un 5,27% en Gipuzkoa. Durante el pasado año el Gobierno Vasco repartió 19 millones de euros entre 10.725 personas, de las que 656 fueron hombres.

El consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno Vasco, Joseba Azkarraga, dio a conocer ayer estos datos, tras la aprobación del nuevo decreto de conciliación, que abre el abanico de las ayudas a los trabajadores que asisten a familiares dependientes y a los que tienen que contratatar cuidadores para sus hijos menores de 3 años. Euskadi avanza así en la concertación del trabajo y la familia, en la que se invertirán 127,2 millones de euros hasta el año 2010.

Según Azkarraga, los empleados de empresas privadas son los que más ayudas cursan. Un 74% de las solicitudes registradas en Álava durante 2006 fueron tramitadas por estos trabajadores, mientras que los funcionarios representaron el 26% del total.

Con este decreto, el Gobierno Vasco refuerza las ayudas puestas en marcha en 2001, que engloban a las personas que quieran acogerse a una excedencia o a una reducción de jornada para cuidar a sus hijos y a las empresas que deban sustituir estos puestos.

A partir de ahora se contempla como situación subvencionable el acogimiento familiar, permanente o preadoptivo, así como la tutela. Además, se establecen unos límites máximos de duración de los beneficios para promover una mayor implicación de ambos progenitores. Así, el plazo será mayor cuando sean ambos los que se acojan a las ayudas. Al igual que en años anteriores, las subvenciones destinadas a los hombres serán mayores que las que reciban las mujeres, con el fin de “potenciar la corresponsabilidad de la pareja”. Según Azkarraga, el porcentaje de peticiones realizadas por hombres ha pasado de un 5,2% en 2002 a un 6,12% en 2006.

novedades Después de la aprobación del nuevo plan, los trabajadores que necesiten o deseen dedicar más tiempo al cuidado de familiares dependientes podrán optar a una ayuda. Las cuantías serán las mismas que las destinadas a las personas que se dedican a sus hijos e incluyen la misma discriminación positiva hacia los hombres.

Por otro lado, las familias con hijos menores de tres años que no estén matriculados en una escuela infantil financiada con dinero público entran a formar parte de las personas con derecho a ayudas para la contratación de cuidadores a domicilio. Según informó el consejero, la cuantía de la ayuda dependerá de la renta familiar. Las mujeres que se acojan a una excedencia laboral para cuidar de sus hijos o de familiares en situación de dependencia recibirán 2.400 euros anuales y los hombres, 3.000. En el caso de la reducción de jornada, las ayudas oscilan entre los 1.350 y los 1.800 euros en el caso de las mujeres, y entre 1.800 y 2.400 euros para los varones.