Un tercio de las parejas que busca la ayuda de un mediador no llevaba ni cinco años de relación

Nueve de cada diez expedientes se refieren a la ruptura de la unión entre los cónyuges. 

Las mujeres son las que solicitan la intervención de un profesional para llegar a acuerdos en el 70% de los casos.

 Vitoria. Los conflictos familiares, en muchos casos, requieren de la ayuda de una tercera persona -neutral y objetiva- para desbloquearlos y que las partes implicadas lleguen a acuerdos mutuos. Las separaciones conyugales, las discusiones por una herencia, los problemas generacionales en el seno de una familia, las dificultades de convivencia entre hermanos pueden ser focos de tensión y gérmenes del inicio de un conflicto que tome visos de convertirse en irresoluble.

Y, según los datos ofrecidos ayer por el consejero vasco de Asuntos Sociales, Javier Madrazo, en el marco de las I Jornadas de Mediación en Conflictos Familiares que concluyen hoy en el Palacio Europa, la mayoría de las parejas que requiere de un intermediario para arreglar sus problemas lo hace en sus primeros años de convivencia. De hecho, un 34,7% de las parejas con problemas que se acercaron el año pasado al Servicio vasco de Mediación Familiar, todavía no había cumplido los cinco años de vida en común. Mientras, el 33,5% de los usuarios que necesitaba este tipo de ayuda tenía entre 6 y 15 años de matrimonio. Y, en cambio, apenas un 15,3% contaba con más de 25 años de relación familiar intensa.

En principio, más de la mitad de las parejas que acuden a la mediación -fórmula para llegar a acuerdos entre ambas partes y evitar que el conflicto llegue a un proceso judicial- son matrimonios convencionales. Y, a tenor de los datos registrados en 2006 en el Servicio vasco de Mediación Familiar (ubicado por ahora sólo en Bizkaia), la mayoría de los casos -nueve de cada diez- se refieren a conflictos que se producen en procesos de ruptura de la unión convivencial. Así, muchas mediaciones son requeridas para establecer acuerdos sobre la custodia de menores, régimen de visitas, vacaciones y fechas señaladas, pago y cuantía de pensiones alimenticias, así como en pautas de educación de los hijos en el futuro.

otros ‘asuntos de familia’ Pero, no sólo la figura del mediador aparece en aquellos casos de rupturas matrimoniales. Aunque, en mucha menor medida, cada vez más familias acuden a este tipo de servicio por problemas entre progenitores y descendientes. No obstante, en este aspecto, el temor a represalias -mayores que se sienten indefensos ante las amenazas de sus hijos, por ejemplo- esconden muchos casos que requerirían, en la mejor de las situaciones, la actuación de un mediador.

El proceso, de momento, se consolida como una fórmula apta para evitar, muchas veces, la intervención de un juez para dictar una solución definitiva. Así, el año pasado un 15% de los usuarios (277 del total de 1.788 personas) no llegó a ningún tipo de acuerdo. En los expendientes por la ruptura de la pareja, por ejemplo, el proceso de mediación se consideró “inviable” en un 4% de los casos. En la mayoría, en cambio, se alcanzó un acuerdo. Y en casi un tercio de los casos o bien se resolvió con la continuidad de la relación o bien las partes reconsideraron su situación. Además, el Servicio vasco de Mediación Familiar, que se implantará este año en Vitoria y San Sebastián según volvió a reiterar el consejero vasco de Asuntos Sociales, se consolida como una herramienta con resultados positivos con el paso del tiempo. Y es que no sólo es útil para obtener acuerdos por ambas partes en conflicto, sino que también esos pactos se mantienen con el paso del tiempo sin modificaciones o con alteraciones consensuadas.

pactos duraderos En el seguimiento efectuado el año pasado a 321 personas (170 casos), la mayoría de los implicados (un 81%) mantenía sin alteraciones los alcuerdos alcanzados en esos procesos después de transcurrido un año. Sólo en uno de cada cinco casos, ese pacto se revisó y se actualizó en ese mismo periodo. Y en un porcentaje ínfimo (sólo en una situación), el acuerdo no se mantiene en vigor.

No en vano, buena parte del éxito del servicio reside en que la mediación no tiene nada que ver con el asesoramiento. De hecho, la intervención en un conflicto familiar tiene como principio la información y orientación a la pareja sin decantarse por una de las partes. En principio, la mediación familiar es imparcial y absolutamente confidencial. Y es que esa situación contribuye a crear el clima de confianza necesario para que cualquier proceso dé los frutos deseados.
NOTICIAS DE ALAVA

Álava garantizará la pensión alimenticia a los hijos de padres separados

Álava vuelve a adelantarse a todas las demás administraciones en cuestiones sociales y está a punto de crear un fondo para garantizar que los hijos de padres separados cobren siempre la pensión alimenticia. La iniciativa, impulsada por el grupo del PSE en las Juntas Generales, «pretende proteger a los más débiles, en este caso, los menores y las personas discapacitadas» en los casos de divorcios en los que uno de los padres se niega a cumplir con sus cargas familiares, explicó la procuradora Eva Jiménez.    

En sólo unas semanas, aclaró, el Instituto Foral de Bienestar Social dispondrá de una bolsa de 50.000 euros con la que se podrá ayudar a las familias que demuestren, mediante fallo judicial, que carecen de esta asignación necesaria para cubrir las necesidades básicas de alimentación de los pequeños de la casa o de mayores de edad, pero con discapacidad de más del 33%.

La institución foral se pone por delante por tanto de otras instituciones y será la primera en desarrollar uno de los preceptos de la Ley Vasca de Igualdad. Las cuantías de las ayudas oscilarán entre los 1.000 y los 750 euros anuales, o la parte proporcional de las mensualidades no satisfechas para hogares con ingresos inferiores a dos veces el salario mínimo interprofesional.

Esta iniciativa, matiza Eva Jiménez, «no es un fondo asistencial». La Diputación lo que hará será adelantar el dinero que deben aportar por lo general los padres separados. Luego, la propia Administración foral dispone de mecanismos para cobrar al progenitor -a través de embargos de cuentas, por ejemplo- lo que le debe. La medida forma parte del pacto presupuestario de 2006 entre PSE y PP.

EL CORREO DIGITAL

Un centenar de divorciados solicitó ayuda psicológica y mediación familiar en 2005

IBAI CEREIJO/VITORIA

Al mismo ritmo al que aumenta la cifra de fracasos matrimoniales, crece la necesidad de apoyos para superar el mal trago de una ruptura. La Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase) ayudó el año pasado a 169 divorciados a sentar las bases de su nueva vida a través de su servicio de consejería jurídica y personal. El servicio más demandado fue el asesoramiento psicológico. 87 personas -un 68% de mujeres y un 38% de hombres- se dirigieron al colectivo para poner sus ideas en orden.

La memoria de actividades de Amapase recoge también un significativo aumento de las solicitudes de mediación familiar. Los expertos de la asociación intervinieron en 17 ocasiones para arbitrar en conflictos tales como los incumplimientos del régimen de visitas y la recomposición de la relación con los hijos adolescentes.

Un problema cada vez más habitual es dilucidar quién se queda con la vivienda familiar una vez consumada la ruptura. «Qué hacer con la casa es uno de los escollos más importantes para llegar a acuerdos», apuntó una portavoz de la asociación.

En 2005 los tribunales disolvieron 684 matrimonios en Álava, de los que la mayoría (458) fueron divorcios. La cifra de rupturas definitivas se ha disparado un 83% en un año al aligerarse los trámites con la nueva ley.

Consultas jurídicas
Precisamente, aclarar las dudas sobre la ley y ofrecer información sobre la custodia de los hijos, el reparto de bienes y el disfrute de la vivienda es una de las principales tareas de Amapase. 149 ciudadanos acudieron a la asociación para plantear consultas y «varios cientos más» las resolvieron por teléfono. El perfil de la persona que pide consejo jurídico es el de un hombre (54%) o una mujer (46%) de más de 35 años y con uno o dos hijos.

Otros servicios que ofrece la asociación son el de asesoramiento socioeconómico, los talleres formativos y los grupos de autoayuda. «Potenciamos la creación de redes de solidaridad porque el apoyo social es muy importante para evitar la soledad y el aislamiento», explicó una psicóloga del colectivo.

EL CORREO DIGITAL

Los divorcios se disparan un 80% en Álava al agilizar los trámites la nueva ley

Más de 450 parejas formalizaron su ruptura definitiva el último año, mientras 220 optaron por la separación. Abogados y especialistas constatan que cada vez rompen su matrimonio parejas más jóvenes

LINO MONDRAGÓN l.mondragon@diario-elcorreo.com/VITORIA

Récord. La cifra de parejas alavesas que ha decidido divorciarse ha aumentado un 83% en sólo un año hasta totalizar 458 en 2005. La explicación a este incremento hay que buscarla en las mayores facilidades que concede la nueva ley, en vigor desde el pasado julio, y que permite, entre otros cambios, acceder directamente al divorcio sin pasar antes por la separación, como era preceptivo hasta entonces.

El nuevo procedimiento explica también que, de manera paralela, haya descendido el número de separaciones aunque en menor medida, en un 43%. En conjunto, las rupturas matrimoniales en cualquiera de sus formas legales crecieron un 5,7% el pasado año.

«La nueva ley es totalmente positiva, sobre todo para el ciudadano», asegura el decano del Colegio de Abogados, Javier Martínez de San Vicente. «Supone un acceso más rápido a la Justicia, ahorra costos y tiempo. Pero estos aspectos pesan menos que la gran ventaja que implica no tener que volver a repetir forzosamente por segunda vez un proceso que muchas veces suele ser tormentoso», resalta.

Idéntica opinión comparte la letrada Marisol Palacios. «Es mejor discutir sólo una vez, por las terribles cargas emocionales que implica casi siempre», recalca.

Inmaduros

Desde la atalaya que le dan sus 70 años y una experiencia de más de cuatro décadas, el conocido abogado Javier Añúa coincide en las ventajas de un procedimiento más ágil y barato. Sin embargo, avanza que no deja de tener sus «dudas» en otros aspectos. «A muchos jóvenes les resulta muy fácil divorciarse y ello agudiza los problemas de inmadurez que vemos tantas veces en nuestros bufetes», reflexiona en alto. «Acaba de salir del despacho una pareja que sólo lleva dos meses casada», cuenta, sin ocultar su preocupación.

«Convivir requiere un esfuerzo, un pacto, y muchas veces la gente se lanza al matrimonio sin tener apuntalada esta cuestión», asegura Pablo Cruz Valderrama, presidente de la asociación de madres y padres separados de Álava.

«Las rupturas se dan en todas las franjas de edad. A los 25 ó 30 años, pero también a los 50, cuando se van los hijos, y estalla entre la pareja la falta de un proyecto común para seguir adelante», admite Marisol Palacios. Sin embargo, reconoce que cada vez «se divorcian o separan más jóvenes». 30 ó 35 años puede ser ya la media en el segmento de menor edad.

Los especialistas consideran también que la generalización de los divorcios tiene que ver con «el cambio de rol de la mujer en la sociedad», su creciente acceso al mundo del trabajo, con la consiguiente «independencia económica», Así y todo, Añúa advierte de que el divorcio «empobrece», máxime cuando los jóvenes se han tenido que implicar en «hipotecas de muchos millones y muchos años» para comprar una casa.

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