Noticias y artculos encontrados sobre: 'Vivienda'
Las personas divorciadas y separadas con dificultades económicas podrán inscribirse en Etxebide al día siguiente de la separación -aunque figuren como titular de una vivienda-, frente a los dos años que había que esperar anteriormente.
Vasco Press Bilbao.
Además, quienes obtengan por la venta del domicilio un beneficio neto de menos de 75.000 euros, se sube el límite en 3.000 euros podrán participar en las adjudicaciones de VEO, tanto en alquiler como en venta. El consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, Javier Madrazo, ha presentado hoy en Bilbao las medidas adoptadas por el Departamento junto con la Federación de Euskadi de Madres y Padres Separados (Kidetza) con el objetivo de favorecer el acceso a las VPO a las personas separadas y contribuir a atenuar el nivel de conflicto que se da en una ruptura a la hora de liquidar los bienes comunes.
Según ha explicado Madrazo, el acuerdo es “muy beneficioso” para los padres separados ya que trata de minimizar las consecuencias negativas de las rupturas que conllevan “fragilidad y quiebra económica”. “La vivienda es un foco de conflicto importante tras la ruptura”, ha indicado. Por ello, se han “consensuado” con Kidetza cinco medidas que entrarán en vigor durante el presente año.
La primera recoge la creación de un cupo especial de personas separadas en Etxebide para promociones en régimen de alquiler. Asimismo, quienes carezcan de vivienda o obtengan por la venta del domicilio ex conyugal un beneficio neto de menos de 75.000 euros podrán acceder a las adjudicaciones de vivienda protegida. Hasta la fecha, el límite estaba fijado en 72.000 euros.
En el caso de custodia compartida, se podrá incluir a los hijos en el registro y se tendrá en cuenta el número de habitaciones de la vivienda en función del número de hijos.
Por último, las personas separadas o divorciadas podrán inscribirse en Etxebide desde el día siguiente de la separación sin tener que esperar a los dos años. En Euskadi alrededor de 6.000 personas se separan cada año, no obstante, existen más de 50.000 personas en esta situación, lo que lo convierte en un colectivo “amplio y en crecimiento”.
Desde Kidetza hacen una valoración “positiva” del acuerdo puesto que favorece “la disminución de los conflictos familiares y la mediación familiar”. Según ha explicado el presidente de la Federación, Justo Sáez, estas medidas permiten que los menores puedan relacionarse con ambos padres.
DEIA
Septiembre 27th, 2006
CARTAS AL DIRECTOR. Izaskun Fernandez Uribe/Girona
Leo en el periódico que los padres separados piden al Gobierno vasco pisos protegidos para poder tener una vida ‘normalizada’ después de la separación y un lugar donde estar con sus hijos en los días de ‘visita’. Me parece una petición razonable, dado que, como bien dicen, el divorcio supone una ruina para los padres, principalmente, y lleva a muchos a refugiarse en casa de sus padres o en pensiones. Pero yo iría más allá. Exigiría un cambio en las leyes que ahora mismo rigen las separaciones y divorcios, y haría que éstas no supongan para uno de los conyuges, mayoritariamente el padre, una pérdida de nivel de vida que hace que la desesperación y la impotencia hagan mella en ellos. Debería ser obligatorio el reparto de bienes comunes a partes iguales, de esta manera los dos tendrían las mismas oportunidades para comenzar una nueva vida. Realmente la Ley del Divorcio que ahora existe es discriminatoria y favorece única y exclusivamente a la madre. El padre es el que tiene que abandonar su hogar, ‘visitar’ a sus hijos los días establecidos y mantener una casa aunque no tenga derecho a su uso. ¿No queremos igualdad las mujeres? Pues en esto no nos podemos convertir en víctimas y ‘aprovechar el tirón mediático’ para sacar beneficio.
EL CORREO DIGITAL
Abril 25th, 2006
El 40% de los hombres separados debe optar por esta fórmula para poder llegar a fin de mes
MARÍA JOSÉ CARRERO m.j.carrero@diario-elcorreo.com/VITORIA
No sólo estudiantes. Compartir piso no es ya un fenómeno exclusivo de universitarios desplazados del domicilio familiar. La carestía de los alquileres en la capital alavesa obliga a centenares de vitorianos a renunciar a una vivienda para sí solos y a conformarse con una habitación con derecho a cocina, baño y, en ocasiones, sala de estar.
El aumento de esta tendencia se ve de forma clara en la sección de oferta y demanda de alojamientos de los periódicos y de otro tipo de publicaciones. Más de 70 personas buscan una habitación en estos momentos a través de Internet. «Los anuncios vienen a durar una semana. Cada día entran de 20 a 25 nuevos», detalla el joven Imanol Montoya, que gestiona una web especializada.
Montoya y sus tres hermanos crearon ‘alkila.net’ después de haber vivido en países como Irlanda, Alemania, Italia, Francia y Canadá, «donde el alquiler por Internet funciona muy bien». El perfil de los usuarios de su página es el de estudiantes en un 60% de los casos. El 40% restante reúne a gente de todo tipo «incluso de 40, 50 y hasta 60 años», comenta.
Un colectivo importante en este nuevo mercado es el de hombres divorciados. Según un informe de la Asociación de Madres y Padres Separados de Álava (Amapase), entre el 40% y el 45% de los varones que rompen su relación de pareja o matrimonial tiene que recurrir a compartir piso para poder llegar a fin de mes. «No pueden acceder a una vivienda completa», explica la vicepresidenta del colectivo, Marisol Palacios.
Y es que, al ser la mujer quien se queda en la mayoría de los casos en el domicilio conyugal por tener la custodia de los hijos, buscar cobijo en un mercado desorbitado como el vitoriano no es tarea en absoluto fácil. Sobre todo, cuando hay que pasar cada mes la pensión por alimentos y, en ocasiones, hacer frente al pago de la hipoteca del piso en el que ya no se reside.
«Es sangrante»
«La situación es sangrante», se queja Palacios. «Muchos hombres no tienen una vivienda digna para poder estar a gusto con sus hijos. Por ello, reclamamos un cupo de pisos para padres separados en los sorteos de pisos. Al fin y al cabo, funcionan como familias monoparentales», argumenta. La dirigente de Amapase añade que el nuevo Código Civil en el que se establece la custodia compartida, debe provocar un cambio en la normativa de los sorteos. «Ya no sirve la disculpa de que no les corresponde la guarda de los hijos», recalca.
Los precios de las habitaciones son elevados. Un vistazo a los más de 120 anuncios que figuran en una publicación especializada en este tipo de mercado revela que es muy difícil encontrar algo por debajo de los 200 euros al mes y el precio medio se sitúa en los 300. Cuando la habitación ofertada es doble y cuenta con baño propio en un piso con todo tipo de servicios -DVD, línea ADSL, entre otros- se llegan a pedir 500 euros.
Además de personas separadas y de jóvenes con salarios insuficientes para asumir en solitario un alquiler que nunca baja de los 600 euros al mes, los inmigrantes constituyen también un grupo numeroso de demandantes de pisos compartidos. Dentro de este colectivo, según ha podido comprobar EL CORREO, figura incluso un importante número de parejas.
EL CORREO DIGITAL
Abril 24th, 2006
La vida de Iñaki dio la vuelta cuando se separó de su mujer hace cuatro años
ARANTXA ALDAZ/SAN SEBASTIÁN
«La vida te da la vuelta en un abrir y cerrar de ojos. Y pasas de vivir cómodamente a no tener nada, ni siquiera un hogar». Son palabras de Iñaki, un donostiarra de 45 años que oculta su verdadera identidad bajo un falso nombre. Prefiere «no dar pistas» y no salir retratado en este reportaje porque está a punto de firmar su divorcio, un proceso que dura ya casi cuatro años y que le ha dejado profundas secuelas psicológicas. Pese a todo, quiere contar su testimonio «para que sirva de ejemplo y las autoridades se enteren de cómo estamos los hombres separados». Su «pesadilla» comenzó en septiembre de 2002, cuando su mujer le pidió la separación después de siete años de matrimonio y ocho de noviazgo. Entonces ambos compartían un piso en Donostia y, lo que es más importante, un hijo de corta edad. «Se veía venir», dice Iñaki. «Mis hermanas me avisaron, pero fue demasiado tarde. Me veían muy enamorado y no querían meterse en mi vida».
La falta de comunicación entre la pareja, y especialmente, los problemas económicos que atravesaban fueron el detonante de la separación. Las disputas para repartirse los bienes comenzaron enseguida. «Toda la culpa la ha tenido el maldito dinero. Mientras la economía funcionó bien, en casa teníamos de todo. También amor», dice el donostiarra.
Sin embargo, su historia se empezó a torcer cuando el negocio que regentaba en la capital guipuzcoana cayó en picado. «Tuve que cerrar la tienda y como el solvente en la pareja era yo, luego llegaron los problemas».
La custodia del hijo
«Mis ex suegros se instalaron pronto en casa para hacerme la vida imposible -continúa Iñaki-. La familia de mi ex mujer se portó horriblemente mal hasta niveles inconfesables, incluso delante de mi hijo. El piso era mío. Yo lo había pagado casi íntegramente, pero querían que me fuese para alegar abandono de hogar. Ella consiguió la custodia del niño y también se quedó con el piso». Iñaki subraya que en el 98% de los procesos de separación la custodia de los hijos recae en manos de la madre, una situación que cree «poco ajustada a la realidad». Reivindica la custodia compartida, porque «el hijo, bajo ningún concepto, debe sufrir nunca la ruptura matrimonial, y tampoco puede ser moneda de cambio. Se le debe dar cariño por las dos partes. Padre y madre tienen que ser capaces de llegar a un entendimiento», sentencia.
De la noche a la mañana Iñaki se vio en la calle. «Todo cambió. Perdí las amistades, la casa y el trabajo. Muchos separados se refugian en casa de sus padres, pero yo soy huérfano. Me vi completamente solo». Durante un mes durmió en casa de unos amigos, luego pasó tres meses en otro domicilio y un año más compartiendo casa. Ahora vive en un albergue de San Sebastián. Su estancia sólo podrá alargarse durante tres semanas más. «Normas de la casa», dice Iñaki. Así que busca «desesperadamente» un piso para compartir y donde poder estar con su hijo al que no ve desde hace meses. «Tengo su regalo de Reyes guardado para dárselo cuando le vea», se sincera Iñaki.
Tras meses de duros conflictos con su ex mujer, la vida de Iñaki volvió a dar un giro cuando recayó en la Asociación Guipuzcoana de Madres y Padres Separados (Agipase). «Ellos tienen la llave para solucionar cualquier separación. Para mí han sido como una familia. Me he encontrado solo en muchas ocasiones y gracias a ellos he podido salir adelante», confiesa Iñaki. Su futuro, dice, es ahora incierto. Al igual que en la vivienda, en el trabajo también le persigue la temporalidad. «Donostia me ha ayudado mucho, pero sigue siendo una ciudad cerrada para los jóvenes y para las personas sin recursos».
EL CORREO DIGITAL
Abril 23rd, 2006
la necesidad de un hogar esurgente en el 92% de los casos
La mayoría, tras residir en casas de familiares, vive en pisos de alquiler compartidos, pensiones y campings.
VITORIA. La mayoría de hombres separados no sólo pierde el contacto diario con sus hijos. También su domicilio. Este panorama afecta al 80% de padres no custodios que, tras vivir de forma transitoria en la casa de algún familiar, pasa a compartir un piso de alquiler o se distribuye entre campings y pensiones. No es extraño, por tanto, que la vivienda genere grandes conflictos en el proceso de divorcio. Para paliar este obstáculo, la Federación de Madres y Padres Separados de Euskadi (Kidetza) exigió ayer en Vitoria que la futura Ley vasca del Suelo contemple cupos específicos de casas en alquiler o de protección oficial a estas personas.
La memoria de Kidetza correspondiente al pasado año justifica esta solicitud, ya que el 92% de los varones que rompe sus vínculos emocionales tiene una “urgente necesidad” de vivienda. Pero la situación no es mucho más favorable para los progenitores custodios. Muchos de ellos no dan el paso de liquidar el hogar conyugal al no disponer de garantías para adquirir un piso a precios módicos en un breve plazo de tiempo o con seguridad, mientras que la mayoría de los que han iniciado el proceso sufre serios problemas para hacerse con un nuevo domicilio.
La ausencia de una vivienda digna dificulta que los progenitores no custodios puedan recomponer su vida y, sobre todo, enturbia la posibilidad de que el menor “pueda relacionarse con normalidad con ambos progenitores”, según recordó el presidente de la federación, Justo Sáenz. De hecho, uno de los ejes de la labor de Kidetza se centra en la mediación familiar, un servicio a través del cual “se intenta que la ex pareja que aún no ha iniciado los trámites de separación llegue al mejor acuerdo posible, de manera que los dos se reconozcan como padres”. La segunda de a bordo, Marisol Palacios, aplaudió la apuesta gradual por una actitud dialogante para lograr la coparentalidad.
Otros ocho servicios completan el programa de atención integral y pluridisciplinar a las familias en crisis, que ha conseguido fomentar “la implicación del hombre en la educación de los menores”. De hecho, Euskadi ha registrado un aumento del número de madres y padres que solicitan las guardias y custodias compartidas.
NOTICIAS DE ALAVA
Marzo 5th, 2006
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